domingo, 11 de diciembre de 2011
Ya voy.
Frente a un gran charco de mar, pienso, aun no he tomado
mi transporte para acercarme a una ciudad, de hecho, tendré
que hacerlo si o si, porque el barco me ha dejado a unos
cincuenta kilometros de un pequeña cuidad, no estoy seguro
si exista algún tren que me pueda llevar a casa, espero que si.
Es interesante estar de nuevo en tierra, al bajarme del barco
un negro me ayudo con las maletas, un joven llamado Jake, alto
de ojos negros, pero con una amigable sonrisa, así que le contrate
para que me ayude en todo lo que necesite. Estaba muy mal vestido
así que lo primero que hice fue vestirle.
Ahora, estoy aquí, frente al mar, pero estoy despidiendome, y
mientras lo hago aprovecho de escribir esta carta, que de seguro
llegará semanas antes que yo, no se porque siempre pasa eso,
pero de cierto modo me alegra que sepas que voy en camino hacia ti.
Me gustaria que pudieras ver este hermoso paisaje, aunque nuestro
campo esta a la altura de cualquier ojo critico.
Entonces, esperame, que voy, al voltearme y al dejar de ver
este mar, todas mis fuerzas estarán concentradas en ti, y
en volver a tomar tus manos.
¿me esperas aun, con tantas ansias?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.