
Hay un río que nace en el África Tropical y acaba en
el Mediterráneo, y en su curso traspasa dos desiertos, el de Arabia y
el de Libia. mide aprox 7.600 km y es el principal núcleo de vida
de esta parte del mundo, es el famoso río Nilo.
Debo decir que si el Nilo no existiera no habría nada de vida en estas
zonas, y por qué pensé en esto, es simple, han habido etapas en mi vida
en la cual me he visto como en un desierto, la primera vez fue en mi
adolescencia, pero quien lo lo estuvo ahí, y la segunda fue
en el año 2007, si, un terrible año para mi, todo mal, todo fome y
sombrío. Pero más que pensar ahora en esa etapa, pienso que
siempre tuve un río nilo que cruzaba mi desierto y del cual pude
beber y tomar alimento. Algunas veces mi nilo fueron mis padres,
otras veces fue mi skate o mi guitarra, y también algunas fue la
inmensurable figura de Dios. Con el pasar de los años, cerca del
2009 llegue por fin a mi mediterráneo y pude descansar, me costó un mundo
salir de mi desierto que se veía cada vez más seco y áspero, pero salí
y comencé desde cero una vez más. Al mes ya tenía metas nuevas y al
comenzar el 2010 tome rumbo y me fui de casa a estudiar a otra cuidad,
que en los primeros días no me recibió tan bien, mucha lluvia mucho
frío, era un verdadero desierto nuevo para mi, días pesados, muchos
textos que leer y cosas por memorizar, un cuarto no muy grande y
compañeros algo infantiles. Muy mal, pero como todo don pesado que
Dios otorga no lo entrega sin la energía suficiente como para ejercerlo,
Dios puso frente a mi a una persona. Una figura delgada y larga, que nacía
en Concepción Tropical para acabar en mi Mediterráneo, era mi
propio y personalizado Nilo, una mujer de piel canela que conocí en
mi facultad, de sonrisa suave y mirada oscura y penetrante, con piernas
fuertes y espalda recta como roble, con manos tiernas y cabello largo
y liso. Ella me llamó a mi, ella se presentó y me dijo que sería mi ayuda,
podría beber de ella y me daría ración diaria, a cambio pedía mi amor
y mi abrigo y justamente era la único que tenía. Luche con mi sentimiento
y a los meses me deje caer en sus aguas, y no dude más en permitir
que entrara en mi corazón para formar con ella un pacto, un
acuerdo que consistía en nunca alejarnos, feliz, hoy en día espero cada
mañana levantarme para poder correr a sus orrillas para mirar
feliz los torrentes de su amor y así poder cruzar sin dificultad
cualquier desierto.