"la vida es una queja, y una queja eminentemente contagiosa"
El despertar del trabajador
el hombre abre un ojo. lo vuelve a
cerrar. Se duerme otra vez. pasan cinco
minutos. Este silencio lo despierta com-
pletamente. Usted (mujer) lo llama: "¿querido?"
EL HOMBRE de una largo gemido y se
esconde bajo las sábanas. Usted se levanta
y va a preparar el desayuno.
Cuando regresa EL HOMBRE se ha sentado
en el lecho, con el cabello en desorden, lo ojos
hinchados, la mirada vaga. Bosteza como para
dislocarse la mandíbula. De este modo, usted
puede ver su garganta y comprobar que no tiene
amígdalas.
Dos soluciones: o EL HOMBRE está de buen
humor y no dice nada, o bien está de mal genio y
ya se dará cuenta de ello, demasiado pronto. Es
recomendable: 1°- No dirigirle la palabra AL HOMBRE
antes del desayuno; no comprendería lo que dice.
2°-No olvidar jamás que aunque usted trabaje más
o igual que él, tanto en la casa y a veces en la oficina, es
EL HOMBRE el que se levanta para ganar el pan
cotidiano de la familia. En consecuencia, deben
guardársele los debidos miramientos AL HOMBRE en la
hora dolorosa en que él va a cumplir con su deber.
EL DESAYUNO:
Siempre con la mirada ausente, EL HOMBRE
traga su desayuno: café con leche, por ejemplo. Hasta el
día en que le dirá: " Es increíble que en esta casa no consiga
tomar un taza de té". En ese momento EL HOMBRE está
vestido con la chaqueta del pijama....o sin nada.
EN EL CUARTO DE BAÑO:
Existen dos clases de HOMBRES: Los HOMBRES-gatos
que le tienen terror al agua y los HOMBRES-ranas, que
transforman la sala del baño en una piscina. De todos modos
ninguno de los dos sabe reconocer su propia toalla ni dejarla
en su sitio. Prefieren botarla al suelo.
Es el momento de afeitarse, cuando EL HOMBRE se
contempla en el espejo, ejecuta toda clase de gestos espantosos.
saca la lengua, se pone turnio, examina uno de sus dientes,
frunce el entrecejo, tuerce el cuello para tratar de verse de
perfil y levanta la mejilla hinchándola con la punta de la lengua,
etc. Estas mímicas horribles, según los sociólogos, son una
herencia de las danzas salvajes de la prehistoria. En el momento
de despertar EL HOMBRE se preocupa mucho de su salud. Le
duele el estomago, el hígado (si bebe), los intestinos y también
los riñones. Y los cabellos (cuando estan por quedarse calvos).
Le molestan las articulaciones y la garganta. (tarjar si carece del
algo). Una esposa amante debe escuchar pacientemente los
numerosos detalles de estos pequeños males y pronunciar
algunas palabras reconfortantes. No, no tiene demasiado
colesterol, no, su semblante no está tan malo. Sí, en realidad
esta haciendo un vida de loco..., etc.
VESTIRSE:
EL HOMBRE se va a vestir, La hora es grave. Más aún,
dramática si EL HOMBRE está de mal humor. Porque va a
querer calzarse los zapatos que están donde el zapatero, y el
traje listado y la corbata que hace tres meses que esta en la
tintorería y ud olvido retirar. Es el momento en que se despegan
los botones (los botones son enemigos personales de las mujeres)
; se descosen los forrros y se pierden los calcetines. EL HOMBRE
se pone el reloj y bruscamente se da cuenta de que está atrasado.
Gruñe, golpea las puertas, va, viene... No siempre se visten al
mismo orden. Unos se ponen la camisa antes que el pantalón, y
de este modo corren graciosamente con la falda de la camisa
a la altura de las nalgas. Los otros se ponen el pantalón
(el que inmediatamente se cae sobre las pantorrillas), y menten
la camisa adentro. Otros, por fin, se pasean "sencillamente", con
los calcetines con ligas y zapatos. (Sí, si, es cierto).
Algunas esposas abnegadas y nerviosas prefieren vestir
personalmente AL HOMBRE.
LA PARTIDA
Una manera de darse cuenta de que EL HOMBRE está de
buen humor es cuando dice con voz apagada: "Hasta luego,
amorcito".
A veces suena el teléfono en el momento en que el va
saliendo. Grita desde la primera grada de la escalera:
"si es de la oficina, contesta que ya me fui hace por lo menos
media hora. Si es pablo, prefiero hablar con él". Usted le oye
mal. Toma el fono, chillando: "bueno, ¿que le digo?.
UNA HORA MAS TARDE
El teléfono sigue sonando. Es EL HOMBRE. Ha
despertado. Se le había olvidado completamente avisarle
que no volverá a almorzar. O bien, se acaba de dar cuenta
de que se ha equivocado de pantalón (de chaleco, calcetines,
corbata, zapatos, chaqueta). Tiene un almuerzo muy
importante. "¿podrías tomar un taxi y venir hasta la oficina
para efectuar el cambio?".
Sin embargo, parece que existen HOMBRES que se
levantan cantando, que le llevan el desayuno a la cama a su
mujer y parten al trabajo después de besar a su mujer
tiernamente. Y hasta llegan siempre de buen humor en
la tarde. Las que posean tan espécimen de HOMBRE no se
lo cuentes a nadie, para evitar: 1°- Que las otras mujeres
cometan el pecado de envidia, 2°- Que le "hurten"
semejante tesoro.
obviamente todo eso respecto de las mujeres que tienen
un HOMBRE en casa o también para aquellas que esperan
tenerlo algún día.