Le saludo desde la copa de un frondoso árbol
conocido por estas tierras como "Coihue". Estoy
sobre un ejemplar muy notable, se mantiene firme
ante el viento y el mar que le golpea a pesar de sus
alturas. Le cuento que el vapor a vuelto de alta mar
y pasaré algunos días en un pequeño pueblo perdido
en una de las miles de pequeñas islas que se encuentran
al fin del mundo. Hombres con sonrisas y mujeres gruesas
nos tratan como hermanos e hijos, nos entregan algunas
masas saladas y mariscos, Algunos alcoholes rosados y
frutos extraños y crujientes.
Tengo el corazón abierto, pero mi carne no muere, soy
un pez atrapado en una pecera de tierra, y soy una ventana
que no ve sol ni aves. Pero estoy feliz donde estoy, hasta
he pensado en quedarme en busca de un hogar en estas tan
curiosas tierras. Tengo que defender mi animo, es muy valioso
para mi, si él, moriría hoy.
El clima es para hombres fuertes, aquí, el frío endurece los huesos
y levanta las almas a trabajar por la vida y creo que me vendría
muy bien un poco de eso.
pero
aún no se que hacer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.